Feministas actuales prostitutas cristianas

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La ceguera epistemológica establece una dicotomía que coloca a las prostitutas en "otro" lugar, el de la transgresión de la norma, al mismo tiempo que afirma un "Nos" amputado, un "Nos" que no reconoce a las prostitutas como parte de la categoría mujeres, ni tampoco admite que haya prostitutas feministas. Un "Nos" portador de una sexualidad autorizada y que califica la transgresión de esa norma como "pecado patriarcal". Las trabajadoras sexuales feministas no se sienten avergonzadas de su trabajo.

No consideran que nadie deba decidir por ellas y sobre si su trabajo es opresivo, perjudicial o humillante. Para mí, la prostitución nunca ha sido degradante porque siempre he creído que el sexo es algo positivo, ya sea hecho con amor o como un servicio. Cuando es algo que se hace consensuado es positivo. Así pues, el feminismo debe preguntarse sobre la forma en la que se reproduce la opresión; debe percibir la necesidad de integrar a las trabajadoras sexuales en el feminismo para que éste sea la suma de un proyecto emancipatorio donde tengan cabida todas las mujeres.

A través del estigma se aísla a la prostituta y se crea una categoría, la de puta, que nos divide entre putas y no putas; asimismo, se aplica a aquellas que no entran en la categoría en sentido estricto, pero que pueden ser calificadas como tales por diversas razones: El reconocimiento del trabajo sexual como actividad profesional saca a las prostitutas del lugar "Otro" y las rescata para un "Nosotras" comprensivo y diverso.

Esta caracterización sugiere un fijismo histórico que nada tiene que ver con la realidad. Engels afirmaba que la familia no es una emanación divina sino un producto histórico que ha conocido diversas formas a lo largo de dos siglos. Lo que dice sobre la familia sería también valido para la prostitución. El papel y la representación social de las prostitutas ha variado a lo largo de las épocas: Las Heteras tenia gran relevancia social y eran, incluso, las mujeres mejor instruidas en Grecia.

Aspasia, por ejemplo, fue una prostituta admirada por sus cualidades intelectuales. La moral judeo-cristiana vino a imponer un control férreo sobre la sexualidad en general y sobre la prostitución en particular. Con la Reforma del siglo XVI, el puritanismo pasó a dictar normas sobre las costumbres y la moral. Fue con la llegada de la Revolución Industrial y el ascenso de la moral y de la familia burguesa, cuando la prostitución dibujó nuevos contornos.

Auguste Bebel, en , afirmaba que a pesar de que la prostitución haya existido tanto en la Antigua Grecia y Roma como en el Feudalismo, es con el Capitalismo cuando se convierte en un fenómeno de masas.

Incluso, presentaba datos para analizar la prostitución en términos de clase, explicando que la mayoría de las prostitutas lo eran debido a la pobreza y la necesidad, a pesar de existir una minoría que la practicaba por otras razones.

El ideal burgués de familia implicaba esa dicotomía entre las mujeres: Para los hombres, el complemento ideal de esta figura era la prostituta, su reverso: El matrimonio fue, durante mucho tiempo, contemplado como una relación económica de transmisión de propiedad y de tutela sobre las mujeres.

Era un rito a través del cual estas pasaban de la tutela del padre a la del marido. La posición de las mujeres en este negocio era el de "socia minoritaria": El matrimonio no era la consumación de una relación de amor sino la respuesta a la necesidad de garantizar la propiedad y salvaguardar su trasmisión, imponiendo para ello reglas de moral y de conducta diferenciadas: El matrimonio-negocio revela como era entendida la sexualidad femenina: Las mujeres eran des-sexualizadas a favor del "hada del hogar" y de la procreadora.

La prostitución es, por tanto, un territorio prohibido donde hay mujeres que practican y exploran su sexualidad; es el territorio de los placeres ilícitos: La existencia de la prostitución representa, en ultima instancia, el reconocimiento cabal de la hipocresía y de la quiebra de la moral sexual burguesa. Esta monogamia tiene una base económica y su finalidad es la transmisión de la propiedad y el mantenimiento del linaje.

Pero y sobretodo, no es bueno proyectar el problema hacia el futuro; debemos enfrentarlo ahora como es ahora y tener políticas concretas para personas concretas. La imposición de la monogamia como relación autorizada explica, no solo la existencia y el papel social de la prostitución, como demuestra el que este precepto no sirve ni para los hombres ni para las mujeres: El adulterio, prohibido y castigado rigurosamente, pero irreprimible, se convirtió en una institución social inevitable, junto con la monogamia y el heterismo" Del mismo modo que la mayoría de las transacciones en el capitalismo, la prostitución se basa en la compra-venta de mercancías o servicios.

El sexo es pues convertido en una mercancía, en un bien de las mujeres. Como pregunta la prostituta Margot St. Como muchos servicios e industrias productivas capitalistas, la prostitución adopta formas muy diversas, teniendo las prostitutas relaciones diferentes con los medios de producción y con los compradores de servicios sexuales.

Si unas se realizan profesionalmente, las otras preferirían ejercer alguna otra actividad. Algunas son trabajadoras por cuenta propia y otras asalariadas. Sin embargo, como ellas explican, lo que venden son servicios sexuales, dado que, al final de la transacción su cuerpo no es propiedad del cliente.

Una mercancía es, por lo tanto, el sexo o el servicio sexual y es el cliente quien paga un porcentaje a la trabajadora a través o no de la intermediación de un patrón. La mayor parte de ellas, trabajan de forma independiente, es decir: En su mayoría, son trabajadoras precarias y sin ninguna protección social. Sobre todas recae el estigma de la indignidad que las coloca al lado de la transgresión moral y se las desprecia como mujeres, fragilizando, en consecuencia, su posición, en la relación que establecen con los clientes.

Llevamos treinta años discutiendo desde casi exactamente las mismas posiciones aunque unas y otras afirman haberse movido. Pero a nuestro alrededor, en estos treinta años, todo ha cambiado.

Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos. Yo lo he planteado al contrario: Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados.

Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto. Las soluciones reales son también demasiado complejas para resumirlas en un par de leyes, como a veces se quiere hacer; la prostitución no puede solucionarse legalmente, sino que es necesario un cambio cultural muy profundo.

Las leyes a veces pueden colaborar en ese cambio o pueden, por el contrario, crear nuevas situaciones de injusticia que, a su vez, provoquen reacciones sociales contrarias a lo que en principio se pretendía.

A pensar esas cuestiones es a lo que un verdadero debate dentro del feminismo debería dedicarse. Este libro intenta ayudar a pensar el debate y a provocar que se pueda debatir desde otros lugares. Me contentaría con que alguna persona partidaria de la regulación se replanteara su posición, o al menos, la matizara después de leer este libro.

Vente al foro de debate de Pikara Magazine. Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. El debate sobre la prostitución 0.

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Feministas actuales prostitutas cristianas Pensamos que es muy importante distinguir entre aquellas que lo hacen obligadas por terceros de quienes lo hacen por una decisión individual. El matrimonio fue, durante mucho tiempo, contemplado como una relación económica de transmisión de propiedad y de tutela sobre las mujeres. Las mujeres eran des-sexualizadas a favor del "hada del hogar" y de la procreadora. Política de privacidad y cookies. Cualquiera que haya asistido o participado en uno de esos debates sabe perfectamente de qué hablo.
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Fue con la llegada de la Revolución Industrial y el ascenso de la moral y de la familia burguesa, cuando la prostitución dibujó nuevos contornos. Auguste Bebel, en , afirmaba que a pesar de que la prostitución haya existido tanto en la Antigua Grecia y Roma como en el Feudalismo, es con el Capitalismo cuando se convierte en un fenómeno de masas.

Incluso, presentaba datos para analizar la prostitución en términos de clase, explicando que la mayoría de las prostitutas lo eran debido a la pobreza y la necesidad, a pesar de existir una minoría que la practicaba por otras razones. El ideal burgués de familia implicaba esa dicotomía entre las mujeres: Para los hombres, el complemento ideal de esta figura era la prostituta, su reverso: El matrimonio fue, durante mucho tiempo, contemplado como una relación económica de transmisión de propiedad y de tutela sobre las mujeres.

Era un rito a través del cual estas pasaban de la tutela del padre a la del marido. La posición de las mujeres en este negocio era el de "socia minoritaria": El matrimonio no era la consumación de una relación de amor sino la respuesta a la necesidad de garantizar la propiedad y salvaguardar su trasmisión, imponiendo para ello reglas de moral y de conducta diferenciadas: El matrimonio-negocio revela como era entendida la sexualidad femenina: Las mujeres eran des-sexualizadas a favor del "hada del hogar" y de la procreadora.

La prostitución es, por tanto, un territorio prohibido donde hay mujeres que practican y exploran su sexualidad; es el territorio de los placeres ilícitos: La existencia de la prostitución representa, en ultima instancia, el reconocimiento cabal de la hipocresía y de la quiebra de la moral sexual burguesa. Esta monogamia tiene una base económica y su finalidad es la transmisión de la propiedad y el mantenimiento del linaje.

Pero y sobretodo, no es bueno proyectar el problema hacia el futuro; debemos enfrentarlo ahora como es ahora y tener políticas concretas para personas concretas. La imposición de la monogamia como relación autorizada explica, no solo la existencia y el papel social de la prostitución, como demuestra el que este precepto no sirve ni para los hombres ni para las mujeres: El adulterio, prohibido y castigado rigurosamente, pero irreprimible, se convirtió en una institución social inevitable, junto con la monogamia y el heterismo" Del mismo modo que la mayoría de las transacciones en el capitalismo, la prostitución se basa en la compra-venta de mercancías o servicios.

El sexo es pues convertido en una mercancía, en un bien de las mujeres. Como pregunta la prostituta Margot St. Como muchos servicios e industrias productivas capitalistas, la prostitución adopta formas muy diversas, teniendo las prostitutas relaciones diferentes con los medios de producción y con los compradores de servicios sexuales.

Si unas se realizan profesionalmente, las otras preferirían ejercer alguna otra actividad. Algunas son trabajadoras por cuenta propia y otras asalariadas. Sin embargo, como ellas explican, lo que venden son servicios sexuales, dado que, al final de la transacción su cuerpo no es propiedad del cliente.

Una mercancía es, por lo tanto, el sexo o el servicio sexual y es el cliente quien paga un porcentaje a la trabajadora a través o no de la intermediación de un patrón. La mayor parte de ellas, trabajan de forma independiente, es decir: En su mayoría, son trabajadoras precarias y sin ninguna protección social.

Sobre todas recae el estigma de la indignidad que las coloca al lado de la transgresión moral y se las desprecia como mujeres, fragilizando, en consecuencia, su posición, en la relación que establecen con los clientes. Lejos de eso, lo que se pretende legitimar es a las mujeres, hasta ahora deslegitimadas por el trabajo que ejercen, y no al patriarcado.

La sexualidad femenina es, sin duda, una asunto de la esfera privada, del trabajo reproductivo. Ahora bien, si observamos la prostitución desde el punto de vista de las prostitutas y no desde el de sus clientes, percibimos que ellas atraviesan esa frontera: Juzgar ésta actividad como indigna sólo se entiende por la aplicación de una moralidad que se autoproclama como superior.

Este escrutinio sobre la indignidad o dignidad de una profesión solo sucede con la prostitución. Aunque la creciente sexualización de la vida y de la cultura pudieran conllevar una mayor libertad en las costumbres de las sociedades actuales, sin embargo y paradójicamente, los discursos y los posicionamientos sobre la prostitución parecen anunciar precisamente lo contrario.

Las Mujeres en la Encrucijada de la sexualidad. Lasal, Edicions de les Dones. Cop to Call Girl: In Unidad y diversidad. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En este libro, la autora concluye que la investigación judicial de la paternidad "es una interrelación compleja, híbrida y difusa entre el sistema de patriarcado, el poder judicial y científica" p.

En Opera do Malandro. Andrea Peniche es miembro del comité de redacción de la revista portuguesa Virus , editada por el Bloco de Esquerda. Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. Puedes ver también este artículo en la antigua web de Sinpermiso. Sin Permiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos.

Yo lo he planteado al contrario: Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados. Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto. Las soluciones reales son también demasiado complejas para resumirlas en un par de leyes, como a veces se quiere hacer; la prostitución no puede solucionarse legalmente, sino que es necesario un cambio cultural muy profundo.

Las leyes a veces pueden colaborar en ese cambio o pueden, por el contrario, crear nuevas situaciones de injusticia que, a su vez, provoquen reacciones sociales contrarias a lo que en principio se pretendía. A pensar esas cuestiones es a lo que un verdadero debate dentro del feminismo debería dedicarse.

Este libro intenta ayudar a pensar el debate y a provocar que se pueda debatir desde otros lugares. Me contentaría con que alguna persona partidaria de la regulación se replanteara su posición, o al menos, la matizara después de leer este libro.

Vente al foro de debate de Pikara Magazine. Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. El debate sobre la prostitución 0. Beatriz Gimeno Activista lesbiana y feminista, escritora de novela, ensayo y poesía y bloguera. Uso de cookies Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate.

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